Iveth Laguna
ENJAMBRE es una de las bandas mexicanas más sonadas en la actualidad. Estos mexicanos, críados en Estados Unidos, han venido de menos a más. Su primer disco, Consuelo en Domingo (2005) no tuvo mucha difusión y es casi imposible encontrarlo en alguna tienda. Más su segundo material, El Segundo es Felino (2009), les consiguió una base de seguidores que se mantiene hasta el día de hoy. Esto a demás de los fanáticos que Dáltonico (2010) les acarreó.
Los de Fresnillo, Zacatecas, ya habían visitado nuestra ciudad en agosto del año pasado. Compartiendo escenario con bandas de la talla de Instituto Mexicano del Sonido y Kinky. Esta vez, en su presentación en La Caldera Bar, ellos fueron el platillo fuerte.
El público impaciente por escuchar los temas más populares de Enjambre, pudo disfrutar primero de la banda local THE CAVIARS. Estos músicos son de los que más tocadas tienen en la ciudad, lo cual también significa una considerable cantidad de seguidores. Su estilo es electrónico, aunque incorpora guitarras y ritmos que nos remiten al rockabilly. En resumidas cuentas, música totalmente bailable. Sus letras son tanto en español, como en inglés, algo que sin duda nos comparten con la banda “grande” de la noche.
La presentación de Enjambre comenzó poco antes de la media noche. La canción de inicio fue “Yugular, dulce hogar”, una de las menos conocidas del grupo a pesar de haber sido utilizada, y compuesta especialmente para la serie de MVS Televisión “ROOMIES”. Le siguió “Ausencia de cocina”, canción cuya letra nos habla, indirectamente, sobre la anorexia y la distorsión que tal padecimiento provoca en quienes la padecen.
El setlist de esa noche incluyo temas como “Sanguijela”, “Cobarde”, “Manía cardiaca”, “Néctar”, “La ciencia de la lluvia” y muchas otras. Para cerrar, nada más ad hoc que “El Último tema”.
No queda duda de que Enjambre cumplió y superó las expectativas, logrando plasmar fielmente su sonido a pesar de que el equipo del bar no es el mejor. Hicieron vibrar a los presentes, transmitiendo toda energía e intención. Hubo quien cantó, bailó y hasta brincó en cada canción, mientras que otros se dedicaron a tomar fotos para prolongar el recuerdo. Se vale.
Valor agregado para la banda, pues no se le ha subido la fama y mantiene todavía el contacto con los fans. Por eso, todos los que quisieron pudieron tomarse foto con los integrantes, y hasta conseguir la tan anhelada, aunque sea para agrandar el anecdotario, firma de cada uno de ellos.
Una velada que ni siquiera el intenso calor, magnificado por las condiciones mismas del lugar, pudo arruinar.
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